Category Archives: Neohispánicas

Un zijn sënabh anët… un poema en Efenol

[Nota: Hasta ahora, he tratado de publicar un post por semana, pero recientemente comencé la facultad, por lo que tengo mucho menos tiempo que dedicar al conlanging. Por ello, a partir de ahora actualizaré el blog a un ritmo más lento]

Hoy compartiré otro texto en Efenol (una de mis conlangs hispánicas (basadas en el español)). En los últimos meses le he hecho un par de cambios a esta conlang y a su ortografía, por lo que este texto servirá también para mostrar como se ve el Efenol en su versión más actual.

El texto en sí es el Romance del enamorado y la Muerte, perteneciente al viejo romancero español (poemas/baladas anónimas surgidas en la España medieval). Como es costumbre, incluyo también glosas para el texto.

Romanth del’Enamoradh i a·Mhyrth

Un zijn sënabh anët,
sijnid de mhi alva.
Sënabh con mis’emër
c’en mi breith lo tenî.
Bi enthar mucher my blanch,
myt ma c’a·nîbh fir.
– Com ath enthadh Amor?
Com ath enthadh Bidh?
A·pyrth ethan therhadh,
binthein i thilëi.
– No së l’Amor, amanth;
së a·Mhyrth, Deo m’emî.
– Â, Myrth tan ryrô,
dech-me bivir un dî!
– Un dî no pydh ser,
un or tîz de bhidh.

My defirz se cgalthabh,
ma defirz se bhethî.
Sea se bha pâr a·gâl
don su amor bivî.

– Aver-mhe a·byrth, Blanca!
Aver-mhe a·byrth nîn!
– Com te podherê seo avir
si l’ogeithôn no ê benidh?
Mi pbadher no fy a·phaleith,
mi mhadher no eth dorvidh.
– Si no m’aver aor
sea no m’avirâ, ceridh!
A·Mhyrth m’eth buchan,
chunth ti, bidh serî!
– Ben-the bach a·bhenthan
don lavarbh i coî.
T’itarê un cordhôn de hedh
par ce hubh arhibh.
I si e·chordhôn no alchanth
mi trinth einadhirî!
A fin sedh se ronf;
a·Mhyrth c’alhi bhenî:
– Bam, enamoradh,
l’or sea eth cunfildh.

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Muchos países, varias conlangs

Hace unos días, comencé la tarea de traducir los nombres de los países del mundo a cuatro de mis conlangs. La tarea fue bastante larga… ¡vaya que hay países! Y encima, como si eso no me contentara. también incluí los nombres de los continentes y de algunos países en disputa. Toda una guía de topónimos para los periodistas de mis conlangs 😉

Elegí cuatro conlangs que emplean métodos diferentes para adaptar los nombres. Por un lado, el Efenol que, al estar basado en el español, toma palabras españolas. Sin embargo, muchas se modifican hasta el punto de ser difícilmente reconocible. Realmente, le deseo suerte a quien tratase de adivinar que países son Ëdyr y Theim. El Inlush hace otro tanto con el inglés… Othailie no se parece a primera vista a “Australia”. El tercer conlang que elegí es el Romanice. La mayoría de los nombres de esta lengua (claramente basada en las lenguas romances) no son muy distintos a los de otros idiomas europeos (Corea del Norte es sorprendentemente español mientras que Istati Uniti ciertamente evoca al nombre italiano de los EEUU). Finalmente, está el Tengoko (la única conlang a priori que incluí aquí) que, en casi todos los casos, basa los topónimos en el nombre en los idiomas locales. Así China termina siendo Zyonggwo. Aunque también hay algunas excepciones formadas por palabras nativas como Nuyem-Ryan’gek (Reino de la Unión) para el Reino Unido.

(La lista está después del salto)

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Palabras del Sur…

Amundsen y tres de sus hombres (el restante tomaba la fotografía) en el polo sur. Diciembre 1911

Siempre me han fascinado las altas latitudes, los yelmos blancos del océano ártico, los fiordos que lo rodean y el misterioso continente blanco del sur. Ayer se cumplieron cien años de la hazaña de cinco hombres de una expedición noruega de atravesar por vez primera la Antártida y llegar así al polo sur. Una oportunidad digna de aprovechar para usar uno de los idiomas de los que he hablado poco hasta el momento.

Un 14 ta Tizajmper sajn ehnaz aðar,
Roald Amundsen, noryk ehspolartor,
i hótrr marinaz vyron firmer
omperaz ha sjekaron al Surpohl.

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L’enchanthadh – Una leyenda en Efenol

Hace no mucho tiempo me encontré con una leyenda antigua española, probablemente originaria de los nortes y sus hablares vascos. Tan antigua es la leyenda y tantas veces se la ha contado que hay hoy decenas de relatos dispares en una región o en otra en la península. Hoy traduzco a una de mis lenguas la leyenda en una forma breve que nació de la afluencia de varias de estas narraciones hermanas.

N’un lên madhuradh de·Hn Sean, un pathor bî bio
un mucher bêlîm bethidh de·vanch therch d’un·cybh.
Pînabh su cevîl lâr i ochur ngun pîn d’ôr.

-C’ê ma bêl… – ferhunthô al·phathor – e·phîn o seo?
Sofîtann ce lha podherî ser un vuch, l’einthan dich “Tu·bîn ê ma bêl”.
-Ô! – dich a·mhucher n’un sufir – Meldhîthën a·di!
Por thu·gulf tharê enchanthadh thîn în ma!

Siendo española la leyenda, la traduje  a una lengua basada en el español. Siendo también bella, la lengua que elegí para ella está además basada en una de las más bellas que conozco. Es por eso que está escrita en Efenol, lengua hija del castellano, pero influenciadísima por el Sindarin tolkieniano.

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Entre Alemania y España: Francia

Título geográficamente correcto, de por cierto, aunque este post no hable de geografía sino de lenguas construidas.

Hace ya varios años (unos 3 como mínimo), cuando estaba recién descubriendo el mundo de los idiomas, me topé con un artículo sobre la Ley de Grimm, que explica los cambios consonánticos que sufrieron las lenguas germánicas. A modo de juego, probé una vez a hablar (en Español) sustituyendo las consonantes por las equivalentes en idiomas germánicos. Así palabras como pez se convertían en fez (similar al inglés fish, que, de hecho, proviene de la misma raíz). Las palabras escritas quedaban irreconocibles (comparen Palabra con falapra) aunque, sorprendentemente, el cambio era mucho menos evidente al pronunciarlas: la forma hablada aún era comprensible.  Una pregunta entonces surgió en mí cabeza: ¿Que pasaría si el Español evolucionara de la misma forma que lo hicieron los idiomas germánicos, con la ley de Grimm?. Ese mismo día, el idioma ya tenía nombre: Lync /lynç/, que después se dividiría en dos dialectos el Lynn del Este y el Lyn del Oeste.

Pero, teniendo ya un idioma y dos dialectos hispanogermánicos ¿por qué quedarme ahí? Ya entonces tenía un puñado de conlangs (muchas menos que hoy, claro) y mi paladar lingüístico ya se estaba desarrollando. Y mientras que tantos critican al idioma alemán (“un idioma ladrado por Terminator con palabras con kilómetros de consonantes”), a mí, en cambio, me empezó a gustar cada vez más en cuanto a su sonido (y, por muy idioma del amor que sea el francés, un Ich liebe dich para mí siempre es más expresivo que un Je t’aime). Tras averiguar una u otra cosa sobre como el proto-germánico (mi Lynn) se convirtió en el alemán, ya decidí que ese dialecto del oeste se convertiría en una lengua alemanoide: el Lün /lyn/.

Es una conlang con vocabulario (casi) íntegramente español, pero transformado de tal forma que su sonido sea alemán. Por supuesto, los cambios desde el Español (lengua abuela) al Lün no son únicamente en el sonido: también tomé otros elementos como el orden de palabras alemán (aunque no es seguido a rajatabla). Como no podría ser de otra manera, la ortografía se asemeja lo más posible al alemán por lo que, por ejemplo, la palabra yo, si bien apenas cambia su pronunciación, pasa a escribirse scho.

Un idioma híbrido, con palabras de Cervantes y pronunciación de Goethe… Como apunté en el título, ¿qué sería mejor para testearlo que un texto de un francés?

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A·hevîl Bhavel

Tras mucho pensarlo, decidí empezar de una vez por todas con este blog sobre el pasatiempo con el que tanto tiempo paso 😉 el conlanging, hacer idiomas construidos (conlangs), un pasatiempo raro, algo friqui (definitivamente friqui en realidad), pero decididamente interesante (al menos para mí, claro)

Así como hay conlangers que se dedican exclusivamente al desarrollo de una única conlang (generalmente  extremadamente detallada, bien documentada y con un vocabulario masivo), otros crean más de una,muchas veces relacionadas formando una familia lingüística o vinculadas por una mitología o una historia. Yo (al igual, según parece, que la mayoría de los conlangers) pertenezco definitivamente al segundo grupo: he creado un buen número de lenguas, algunas de ellas relacionadas entre sí, aunque debo admitir que muchas son más bien simples o son simples juegos lingüísticos (no estoy seguro de que mi Yanglish pueda siquiera ser considerado una conlang por si misma).

Algunos conlangers sienten los llamados de pueblos de algún libro (o película) que están escribiendo (o bien terminan escribiendo un libro para darle un pueblo a su lengua), otros sueñan con que su lengua sea hablada por miles y facilite la comunicación entre las naciones (y no me refiero solo a los esperantistas sino que también a los propulsores de la Interlingua de IALA y de la Lingua Franca Nova) . La mayoría de mis idiomas mientras tanto no están pensados para ser el siguiente Klingon o la futura lengua global, sino simplemente intentan contestarme preguntas como “¿Cómo sería el español si hubiera evolucionado como el alemán?” (preguntas que todo el mundo se hace, no (?) ), o son el resultado de jugar con alguna estructura que descubrimos en algún idioma.

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