¡Tengwar protoindoeuropeo!

Durante un tiempo, estuve francamente fascinado por el idioma Protoindoeuropeo (generalmente abreviado PIE), el ancestro común de todas los idiomas indoeuropeos, la gigantesca familia lingüística que incluye entre sus ramas a las lenguas germánicas (como el inglés, el alemán y el danés), las itálicas (como el Latín y las lenguas romances que de él descienden), el griego, el Sanskrito, el Hindi, las lenguas eslavas (la mayoría de las de Europa oriental, incluyendo al ruso y el polaco), entre otras. Prácticamente todos los idiomas hablados en Europa (con exepciones como el vasco, el húngaro y el finlandés), sus antiguas colonias (entre ellas la mayor parte de América con el inglés, el portugués y el español), y algunas partes de Asia (sobre todo en Irán, India y Pakistán) descienden del PIE.

El hecho de que haya tenido semejante cantidad de lenguas hijas (¡y muchas de ellas muy prestigiosas socialmente!) ha convertido a esta lengua en un objeto de estudio extremadamente importante para los lingüistas. ¿Pero por qué no es tan famosa entonces entre el común de la gente? ¿Por qué el Latín, el griego antiguo y el Sanskrito son considerados los grandes idiomas clásicos de la antigüedad mientras que se olvida a la lengua madre de esas tres? La respuesta a esto esta en una característica crucial del PIE: fue hablado hace (como mínimo) unos 5000 años (¡y probablemente más aún!), mucho antes de que el alfabetismo fuera lo común, y por ende no existe un solo fragmento de Protoindoeuropeo escrito.

Pero, si bien no tenemos evidencia directa de cómo era esta lengua (aunque la arqueología parece comprobar, junto a la lingüística, su existencia), gracias a la lingüística comparativa ha sido posible reconstruirla a partir de sus numerosos descendientes; una tarea titánica de reconocer cognados (palabras en distintos idiomas con un origen etimológico común) e identificar los desarrollos y las innovaciones en la gramática. Es cierto que no podemos estar seguros que la lengua en la que los antiguos indoeuropeos se comunicaban fuese idéntica a lo que nuestros científicos han reconstruido, pero es definitivamente una conjetura probable.

El idioma en sí es interesante, incluso dejando a un lado su historia y desarrollos. Se destaca una gramática ya compleja (que luego daría paso a las de la multitud de lenguas hijas) y una fonología que, si bien no hay un consenso entre los eruditos , es inusual (existen varias propuestas, todas ellas inusuales cuando las comparamos con los típicos idiomas indoeuropeos de hoy en día). Si quieres saber más de esta proto-lengua y la historia de su redescubrimiento, este artículo de la Wikipedia te será un buen punto de partida.

Por otro lado, también estaba interesado (como siempre lo estuve) en las lenguas artificiales de Tolkien, especialmente sus dos conlangs más famosas: el Quenya y el Sindarin (ambas lenguas de elfos en El Señor de los Anillos). Su gramática e historia de detallado desarrollo ya las hacen dignas de atención, sin embargo lo que más atrae de ellas es su belleza: Tolkien las dotó de un sonido suave y armonioso. Y, como la mayoría de los conlangers, les dio los sistemas de escritura que se merecían, en los que se destaca el Tengwar que parece gustarle a casi todo el mundo (la única falla importante que le veo es que muchas de sus letras (tengwa, plural tengwar) son demasiado similares, por lo que deben ser muy poco amigables con los disléxicos!).

Fragmento de texto escrito en Tengwar (el texto está en Quenya, una de lsa lenguas de Tolkien)

Entonces, en algún momento, vi algo con claridad, algo asombroso e interesante: el Protoindoeuropeo podría ser escrito con Tengwar. ¡Pero no era solo una forma alternativa de escribirlo, sino una forma de escribirlo que encajaba más con el idioma que cualquier otro alfabeto con el que se lo hubiera intentado escribir!

Nota: Algunas partes del artículo podrían asumir que el lector tiene al menos nociones básicas del Tengwar. En caso contrario, tal vez sea útil echar un vistazo a esta página.

De esta manera, comencé con la tarea de crear un modo de Tengwar para escribir el PIE. Por un lado, me familiaricé con los funcionamientos de varios otros modos, algunos creados por Tolkien (como el del Quenya, el de Sindarin, y el muy distinto modo Sindarin de Beleriand), y otros construidos por fans para otras lenguas como el español.

Por otro lado, investigué (aunque no en profundo) algunos detalles de la fonología del Protoindoeuropeo así como algunas características de su gramática que me fueron posibles de incorporar a este modo. Entre ellas, estaba el hecho de que la mayoría de las palabras del antiguo indoeuropeo provenían de raíces que mediante un proceso conocido como ablaut cambiaban sus vocales, por lo que algunas palabras relacionadas no parecían serlo por tener diferentes vocales. ¡Pero al escribirlas en el Tengwar, que puede marcar las vocales como diacríticos (conocidos como tehtar), estas palabras serían reconocibles! Llegué incluso a preguntarme si Tolkien habrá tenido en cuenta al PIE al crear este sistema de escritura. Encajan muy bien, y Tolkien, como lingüista profesional, conocía del PIE. ¡De hecho algunas palabras élficas están inspiradas en él! Por ejemplo, el mismo nombre Tengwar desde mi punto de vista está obviamente relacionado a la palabra indoeuropea dn̥ǵʰwéh₂s que significa “lengua” (de hecho, de allí provino el Latín antiguo dingua que luego se transformó en lingua, el origen de palabras españoles como lengua y lenguaje) . Como verán, la ortografía de los indoeuropeístas no es precisamente elegante.

Una vez que hube averiguado aquello, me dediqué a establecer como se escribiría cada fonema, a que letra (o tengwa) le correspondería cada sonido. Al igual que con el alfabeto latino, las letras del Tengwar se pronuncian de una manera u otra según el idioma (y esta variación es aún mayor en Tengwar que en nuestro alfabeto, con sus mil pronunciaciones de la letra C en las distintas lenguas).

Una de las primeras cosas que tuve que tomar en cuenta fue que es necesario considerar tres clases de fonemas en el PIE: las vocales y dos clases de consonantes, las que no pueden ser nunca silábicas (es decir, se comportan siempre como las consonantes del español) y las que pueden ser silábicas (sonidos consonánticos que además pueden ocupar el lugar de una vocal en una sílaba). Por ejemplo, la d siempre se comporta como una consonante, mientras que la n puede ser el núcleo de la sílaba: (como en la primera sílaba de dn-ǵʰwéh₂s). En este último grupo están incluidas las semivocales Y/I y W/U, y las laringales (un grupo de sonidos generalmente transcritos como h1, h2 y h3). Decidí que las vocales (las verdaderas, no las que provienen de consonantes silábicas) se escribirían con los diacríticos (tehta) mientras que los dos tipos de consonantes se corresponderían con dos clases de letras tengwa.

Las consonantes puras se representan con la clase más típica de tengwar que consisten de una barra (larga) y uno o dos arcos.

Nota: Como lo dije antes, aún existen desacuerdos acerca de la verdadera naturaleza del sonido de algunas de las consonantes. Por esto, se dan dos valores para cada una: los de las teorías más tradicionales y los de la marcadamente diferente teoría glotálica.

Mientras tanto, las consonantes que sí pueden ser silábicas son representadas por tengwar que o bien no consisten de una barra con arcos o que tienen barra corta (como los de la M y la N). Además, también usé una de estas letras como forma alternativa de la s (a pesar de que nunca puede ser silábica en el PIE); que se corresponde a otra peculiaridad del Protoindoeuropeo: las eses móviles.

(Otra) Nota: En la mayoría de las transcripciones del PIE al alfabeto latino, se usan las letras Y y W para los sonidos /j/ y /w/ cuando son consonánticos, mientras que se los alterna con I y U cuando son vocálicos. En ambos casos se usará el mismo tengwa. Las marcas vocálicas de las que se hablará más adelante servirán para marcar si una consonante silábica debe pronunciarse independientemente o como simple consonante junto a una vocal.


Vocales: la mayoría de los lingüistas que estudian la lengua Protoindoeuropea coinciden en que tuvo 4 vocales: la e y la o en forma cortas (e y o) y largas (ē y ō). Otros sonidos vocálicos como la a, la i y la u provienen de las consonantes silábicas H₂, Y y W.

Algunas palabras relacionadas se distinguirán solo por las marcas vocálicas y algún sufijo. Esto sirve para reconocer parentescos que de otra forma parecerían oscuros, como entre h₂ówis y h2éwyom (en Tengwar se puede apreciar claramente que comparten la raíz H2eWY).

Otra nota más: Algunos lingüistas proclaman que el PIE (o al menos algunas etapas de él) también tenía a la a como una vocal pura, independiente de la H₂ silábica. Por esto, también se ha incluido un diacrítico para la ‘a’.

Estos diacríticos también determinan si una consonante silábica como la Y debe pronunciarse como consonante /j/ o como vocal/núcleo vocálico /i/. En general, siempre y cuando haya una vocal pura (e/o/ē/ō) sobre esa letra o la anterior, será consonante, en caso contrario, vocálica.

El acento prosódico era significativo en el PIE, al igual que lo es en el Español, distinguiendo ciertas palabras (y más importante aún: ¡el desarrollo de esas palabras en lenguas futuras!). Por esto, uso la una marca que consiste en un punto debajo de la letra donde recae el acento. En el caso de las consonantes que ya tienen dos puntos, pasarán a tener tres.

Para terminar, la versión en Tengwar de la Fábula de Schleicher, uno de los primeros textos escritos en Protoindoeuropeo (reconstruido). Fue publicado por August Schleischer en 1868. Desde entonces se han producidos grandes descubrimientos acerca el PIE, por lo que la versión original esta demasiado desactualizada. Por esto, usé la versión de Adams de 1997:

Lo mismo en Tengwar en cursiva (más estético, es la misma letra usada en el Anillo Único)

La transcripción al alfabeto latino, mientras tanto, no es tan elegante (la ortografía de Adams difiere un poco de la que usé en el resto del artículo):

H2óu̯is h1ék̂u̯ōs-kʷe

Gʷr̥hxḗi h2óu̯is, kʷési̯o u̯lh2néh4 ne (h1é) est, h1ék̂u̯ons spék̂et, h1oinom ghe gʷr̥hxúm u̯óĝhom u̯éĝhontm̥ h1oinom-kʷe ĝ méĝham bhórom, h1oinom-kʷe ĝhménm̥ hxṓk̂u bhérontm̥. h2óu̯is tu h1ek̂u̯oibh(i̯)os u̯eukʷét: ‘k̂ḗr haeghnutór moi h1ék̂u̯ons haéĝontm̥ hanérm̥ u̯idn̥téi. h1ék̂u̯ōs tu u̯eukʷónt: ‘k̂ludhí, h2óu̯ei, k̂ḗr ghe haeghnutór n̥sméi u̯idn̥tbh(i̯)ós. hanḗr, pótis, h2éu̯i̯om r̥ u̯l̥h2néham sebhi kʷr̥néuti nu gʷhérmom u̯éstrom néĝhi h2éu̯i̯om u̯l̥h2néha h1ésti.’ Tód k̂ek̂luu̯ṓs h2óu̯is haéĝrom bhugét.

Que significa:

La Oveja y los Caballos

Desde la cima de un cerro, una oveja que no tenía lana vio unos caballos: uno tirando de un vagón pesado, otro cargando una gran carga y otro cargando velozmente a un hombre. La oveja les dijo a los caballos “Mi corazón me duele al ver a un hombre conduciendo caballos. Los caballos respondieron “Escucha esto, oveja: nuestros corazones nos duelen al ver esto: un hombre, el amo, hace con la lana de la oveja un cálido abrigo y la oveja no tiene lana. Habiendo oído esto, la oveja huyó al campo.

Como siempre, toda persona es libre de usar este modo de Tengwar si así lo desea (al igual que otros alfabetos del blog). Es más, ¡te invito a hacerlo! Dudo mucho que Tolkien se molestara porque alguien use su creación 😉

[Última] Nota: En las imágenes de este post, usé la fuente Tengwar Annatar de Johan Winge, que puede ser descargada gratuitamente en http://home.student.uu.se/jowi4905/fonts/annatar.html.

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Posted on 2011/08/29, in Alfabetos, Español, Protoindoeuropeo, Tolkien (es). Bookmark the permalink. Leave a comment.

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