A·hevîl Bhavel

Tras mucho pensarlo, decidí empezar de una vez por todas con este blog sobre el pasatiempo con el que tanto tiempo paso 😉 el conlanging, hacer idiomas construidos (conlangs), un pasatiempo raro, algo friqui (definitivamente friqui en realidad), pero decididamente interesante (al menos para mí, claro)

Así como hay conlangers que se dedican exclusivamente al desarrollo de una única conlang (generalmente  extremadamente detallada, bien documentada y con un vocabulario masivo), otros crean más de una,muchas veces relacionadas formando una familia lingüística o vinculadas por una mitología o una historia. Yo (al igual, según parece, que la mayoría de los conlangers) pertenezco definitivamente al segundo grupo: he creado un buen número de lenguas, algunas de ellas relacionadas entre sí, aunque debo admitir que muchas son más bien simples o son simples juegos lingüísticos (no estoy seguro de que mi Yanglish pueda siquiera ser considerado una conlang por si misma).

Algunos conlangers sienten los llamados de pueblos de algún libro (o película) que están escribiendo (o bien terminan escribiendo un libro para darle un pueblo a su lengua), otros sueñan con que su lengua sea hablada por miles y facilite la comunicación entre las naciones (y no me refiero solo a los esperantistas sino que también a los propulsores de la Interlingua de IALA y de la Lingua Franca Nova) . La mayoría de mis idiomas mientras tanto no están pensados para ser el siguiente Klingon o la futura lengua global, sino simplemente intentan contestarme preguntas como “¿Cómo sería el español si hubiera evolucionado como el alemán?” (preguntas que todo el mundo se hace, no (?) ), o son el resultado de jugar con alguna estructura que descubrimos en algún idioma.

El título de este primer post es, como probablemente ya habrán adivinado, el nombre “La Semilla de Babel” en una de mis conlangs; en Efenol que, debo admitirlo, no es más que Español adaptado a la fonología del Sindarin (una de las lenguas creadas por J.R.R. Tolkien, el bien llamado Shakespeare del conlanging), aunque también podría definirlo como una copia descarada del Sindarin pero con vocabulario basado en el español. Forma parte de una docena de conlangs basados el español que formarían una “familia neohispánica de lenguas”. A veces lo imagino como si el español hubiera evolucionado en varios dialectos más o menos ininteligibles y cada lengua neohispánica descendiera del dialecto de una determinada zona de Hispanoamérica o España (por ejemplo asocio al Efenol con el norte de España, aunque la asociación es completamente arbitraria ya que el Efenol no tiene nada que lo emparente específicamente con el español del norte de España específicamente).

La frase se analizaría de la siguiente manera:

A·hevîl Bhavel
/ä’hɛ.viːl ‘vä.vel/
a+ | sevîl | (de+) | Bavel
la |semilla | de | Babel
La Semilla de Babel

Como verán, uso un sistema de cinco renglones para analizar las frases: el primer renglón es la frase en la ortografía de la conlang (también derivada de la del Sindarin), en el segundo hay una transcripción fonética con el Alfabeto Fonético Internacional (IPA), el tercero es el texto pero dividido de forma que se aprecien mejor los morfemas, el cuarto una glosa (en español) de esos morfemas y en el quinto una traducción al castellano. Además, varias de mis conlangs tienen sus propios sistemas de escritura, que también serán incluidos. El Efenol, dado que desciende del Español, se escriba con el alfabeto latino (aunque considero que  las tipografías estilo gaélico  se adaptan más a la lengua de alguna forma).

En el Efenol, el artículo la se simplifico a “a” (o a “l’” si la siguiente palabra comienza en vocal), pero (al igual que en el Sindarin y las lenguas gaélicas) en el Efenol se produce un interesante fenómeno llamado lenición. El artículo “a” desencadena en la siguiente consonante un cambio (llamado lenición, en este caso la S /s/ de Sevîl (semilla) se transforma en una H /h/ (hevîl)). Para indicar que provoca lenición, en las glosas coloco un + luego de la a, y el artículo se separa de la palabra por un punto medio · .

Además del cambio s→h por la lenición, en la segunda palabra (sevîl) vemos otros cambios desde la forma española ‘semilla’. El Efenol descendería de uno de los dialectos españoles que distinguen entre Ll y Y, por lo que la pronunciación de la que se partió fue /se’mi.ʎä/. En la evolución del castellano actual al Efenol se perdió la vocal final llevando a la forma semilh /se’miʎ/ a partir de la cual se dieron dos cambios más: la m /m/ se transformó en v (también por un proceso de lenición) y la combinación ilh /iʎ/ final adoptó la forma más estable il /iːl/. Nótese que el Efenol distingue entre vocales cortas y largas marcando a estas últimas con un acento circunflejo (â, ê, î, ô, û) excepto para la vocal y /y/ (ü alemana o u francesa) que, en su forma larga, se escribe “ij”  (convención que por un lado imita a la IJ holandesa y que, por otro lado, es más fácil de teclear en algunos tecleados).

La última palabra, Bhavel es simplemente Bavel, la forma Efenol de Babel (la ciudad donde, según el mito, se crearon las lenguas) con lenición. Esa lenición proviene de la partícula de+ (‘de’). Esta partícula puede ser omitida en casos como este en los que se produce un cambio consonántico, por lo que tanto de·Bhavel y Bhavel serían interpretados como ‘de Babel’. Tanto la B inicial como la media de ‘Babel’ experimentaron la lenición B→V; la diferencia gráfica (Bh vs V) se da porque la V mantiene su sonido en todas las formas de la palabra mientras que Bh indica que el sonido /v/ se debe únicamente a la lenición.

Y si aún se preguntan el por qué del nombre ‘La Semilla de Babel’ que es en realidad un juego de palabras entre las ‘ramas’ de las familias lingüísticas y el mito de Babel, leer esto les aclarará algo 😉

¡Migdaíl, vean la torre!
Del cielo toca sus aguas.
Al azul construye el Hombre;
al azul construye y habla.
Y habla en un solo idioma;
en todo el campo una planta.
Todo igual, todo aburrido;
no hay cosecha para el alma.
Nada queda que aprender,
y para compartir nada.
Por eso tocar el cielo
con una torre bien alta
quieren para robar nubes
para cantar hasta el alba
y jugar con alegría
con mil formas inventadas.
Migdaíl, que toca el cielo,
la nube está cara a cara.
En la nube, mil semillas;
la humanidad extrañada.
Por pura curiosidad
los niños tocan la blanca.
Semillas caen a la Tierra.
Risueñas caen ¡y son tantas!
De la torre a todos lados,
Ya no hay solo una planta.
Cientos de lenguas florecen,
con sus hojas y sus ramas.
Cada quien toma una flor,
A cada pueblo su rama.
Unas tienen un perfume,
otra es bello para el alma.
¡Pero quedan en la nube
diez mil semillas aladas
que en su vuelo por los cielos
jamás fueron plantadas.
¿Quién plantará las semillas
que nunca fueron plantadas
para que caigan como oro
en el viento hojas doradas?
¿Quién plantará las semillas
para hablar lenguas lejanas
de otros cielos y otros mundos,
y de otras tierras soñadas?
¿Quién reconstruirá la torre
para finalmente plantarlas?

Athafôrim! ¡Hasta la próxima!

Advertisements

Posted on 2011/05/29, in Efenol. Bookmark the permalink. Leave a comment.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: